En la nutrida obra del grafómano Josep Pla, los juicios de carácter literario constituyen una parte nada despreciable del conjunto. Valentí Puig, insigne planiano de nuestros días, ha tenido la paciencia de leer al autor ampurdanés de cabo a rabo y la aún mayor de acometer una de las labores de más enjundia académica: el vaciado riguroso. Resultado de su empeño: un volumen de casi un millar de páginas, que contiene entera una biografía literaria enciclopédica; un tomazo que recoge el canon occidental según el escritor y también su poética particular